¿Tienes pánico a que tu jefe te llame al despacho con una carta de despido? Usa el estoicismo para blindar tu mente y tu carrera con José Ignacio Méndez.
🌩️ El fantasma del «pobre de mí» en la oficina
Imagínate la escena. Estás en mi despacho en el centro de Gijón, con el sonido de las gaviotas de fondo y el inconfundible aroma del Cantábrico colándose por la ventana. Frente a mí tengo a «Luis», un directivo con un currículum que asusta y un sueldo que le permite comprarse sidra de la buena todos los días, pero con una cara de pánico que ni en una película de Hitchcock. Luis no ha dormido porque hay rumores de fusión en su empresa. Está convencido de que, si le despiden, su vida se acaba, su prestigio se evapora y terminará viviendo debajo de un puente en el Muro de San Lorenzo.
Este es el pan nuestro de cada día en mis sesiones de coaching. El miedo al despido es, en realidad, el miedo a perder una identidad que hemos construido sobre cimientos de barro: nuestro cargo en una tarjeta de visita. Vivimos en una sociedad que nos ha vendido que «somos» nuestro trabajo. Y claro, si te quitan el trabajo, dejas de «ser». Es un drama existencial digno de una ópera, pero con menos música y más ansiedad por el Excel.
Yo suelo recibir estos dramas con una sonrisa irónica (que a veces a Luis no le hace mucha gracia, lo admito). Le digo: «Luis, el problema no es que te puedan despedir. El problema es que crees que tu jefe tiene el poder de decidir si eres un fracasado o no». El estoicismo, esa filosofía de guerreros que aplicamos tanto en presencial como en mis sesiones online, no te enseña a que no te despidan. Te enseña a que, si ocurre, te importe lo mismo que si llueve en Asturias un martes de noviembre: nada. Porque tú ya estás preparado. Porque tú ya sabes quién y qué eres bien entrenada. La psicología cognitiva nos habla de las «distorsiones»: catastrofismo, pensamiento de todo o nada… pero los estoicos iban más allá. Ellos decían que el error es poner el valor en cosas externas (el puesto, el dinero, el aplauso) en lugar de ponerlo en el carácter. Si tu valor depende de que un CEO en Boston decida recortar gastos, eres un esclavo moderno. Y lo sabes.
En mis procesos de coaching, trabajamos para desmontar esa dependencia. El fracaso laboral no es el fin del camino, es un cambio de dirección forzado. Si te despiden, el universo no te está castigando; el universo está haciendo un reajuste de inventario. El problema es que tenemos un ego tan grande que pensamos que las leyes de la economía deberían detenerse por nosotros. Spoiler: no lo harán. Por eso, el primer paso para superar el miedo es aceptar la propia irrelevancia frente a los caprichos del mercado y centrarse en lo único que nadie te puede quitar: tu capacidad de empezar de nuevo. Si quieres profundizar en superar el miedo al fracaso laboral, este contenido amplía esta idea.
🛠️ El arsenal estoico: 5 técnicas para ser «indespedible» mentalmente
Si quieres dejar de temblar cada vez que RR.HH. envía un email general, necesitas tácticas de combate. Aquí tienes el manual de entrenamiento que aplico en mi sistema de brújula interior, céntrate en tu productividad diaria. Si al final la empresa cierra, tú te vas con la conciencia tranquila de que hiciste tu parte al 100%.
Trampa a evitar: Pensar que si haces un buen trabajo, el despido es imposible. Hay gente brillante que es despedida por razones absurdas. Acepta el azar.
3. El ejercicio de la «Incomodidad Voluntaria»
El miedo al despido es, a menudo, miedo a perder el nivel de vida. Los estoicos lo solucionaban practicando la pobreza de vez en cuando.
La técnica: Pasa un fin de semana comiendo lo más básico, no gastes ni un euro en ocio, usa ropa vieja. Demuéstrate a ti mismo que tu felicidad no depende de las cenas de 50 euros ni del coche nuevo. Si quieres profundizar en desarrollar la resiliencia emocional, este contenido amplía esta idea.
Ejemplo práctico: Yo mismo, de vez en cuando, me obligo a prescindir de comodidades para recordarme que mi valor no está en el hardware que me rodea.
Trampa a evitar: Convertirlo en un castigo. Es un juego de libertad, no una penitencia.
4. La Vista desde Arriba
Cuando el miedo te ahoga, es porque estás mirando la vida a través de un microscopio. Tienes que subirte a un dron mental.
La técnica: Imagínate saliendo de tu cuerpo, viendo tu oficina desde el techo, luego viendo Gijón, luego España, la Tierra, el Sistema Solar… ¿Realmente importa tanto tu despido en el gran esquema del universo? Si quieres profundizar en mantener la cabeza fría, este contenido amplía esta idea.
Ejemplo práctico: En mis sesiones presenciales, a veces caminamos por el puerto y miramos la inmensidad del mar. Ayuda a entender que somos un suspiro en el tiempo y que un «fracaso» laboral es una mota de polvo.
Trampa a evitar: Caer en el nihilismo. Que sea pequeño no significa que no importe, pero sí significa que no es una tragedia cósmica.
5. Definir el «Plan de Exilio»
Séneca decía que el hombre sabio nunca se sorprende de nada. Si tienes un plan, el miedo se evapora.
La técnica: Ten siempre actualizado tu CV y tu red de contactos. Si hoy te echaran, ¿qué tres llamadas harías mañana? Si no lo sabes, haz el curso para aprender a buscar trabajo, terminarás quemado mucho antes de que te den la carta de despido. Estarás muerto en vida, y eso sí que es un fracaso real. Si quieres profundizar en transformar un problema en una ventaja, este contenido amplía esta idea.
🏁 Conclusión: La carta de libertad está en tu mano
El despido no es un fracaso; es un evento. El fracaso es dejar que ese evento destruya tu integridad o tu paz mental. Como profesional del coaching, te digo que he visto a personas renacer después de un despido de una forma que nunca hubieran imaginado. Se dieron cuenta de que estaban en una jaula de oro y que el despido fue la llave que abrió la puerta.
No te pido que seas un cínico, sino que seas un hombre o una mujer de honor que pone su valía en su esfuerzo y no en el resultado. Si mañana te llaman al despacho, entra con la cabeza alta, escucha, firma lo que tengas que firmar y sal a la calle a respirar el aire de Asturias. El mundo sigue ahí, tus habilidades siguen ahí y tu capacidad de luchar está intacta.
Si sientes que el miedo te está ganando la partida y necesitas un entrenador que te ayude a poner las piezas en su sitio, aquí me tienes. Ya sea para prepararte para un cambio o para reconstruirte tras un golpe, mi compromiso es darte las herramientas para que seas el dueño de tu destino. Al final, la única seguridad real que existe es la que llevas dentro de tu cabeza. Asegúrate de que sea una fortaleza, no una cárcel de cristal.
📖 Lectura recomendada: «Manual maquiavélico para encontrar la paz». Este artículo es el siguiente paso lógico si el miedo al despido se hace realidad o si simplemente decides que ya es hora de cambiar de aires por voluntad propia.
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